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El cáncer en los jóvenes
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Medicina


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Categoria: Medicina
Realizador: Gabriela Lozada
Fecha: 2009-01-18
Temporada: 2009
Reproduciones: 5189

Gustavo Dávila, Fundación Jóvenes contra el Cáncer, dice: “Algo que uno nunca se imagina cuando le dicen que tu hijo tiene cáncer, a Alex a sus 15 años y medio le diagnosticaron un cáncer a los huesos de alto grado, fue lo más duro para un padre es que le digan que su hijo se va a morir, yo le decía a mi hijo cuando te vayas apagando tocará inclinar tu espada, será cuando ya no puedas caminar, te bajarás del caballo y tendremos que quitar tu armadura para que te eleves al cielo, y así sucedió y se iba apagando poco a poco, le dije hijo ha llegado lo que te dije le cambiamos de ropa y a las 9 de la noche suspiró y se fue al cielo, yo diría que fueron los 15 mejores meses de toda mi vida de haber compartido con Alex su lucha, su sentimiento de solidaridad y ante todo el ir dejando huella”.

Alex dedicó sus últimos meses de vida a visitar distintos hospitales buscando jóvenes asustados con su diagnóstico de cáncer o abatidos por la agresividad de los tratamientos. Les llevaba ánimo para que como guerreros no se dejaran caer. Junto a su padre decidieron hacerlo porque se dieron cuenta de que por si la adolescencia es una etapa difícil, y más difícil si se sufre una enfermedad como esta a solas. Así nació la Fundación de Jóvenes contra el Cáncer, chicos que se dan la mano como amigos o como hermanos y quienes con su ejemplo están haciendo que con su ejemplo otros jóvenes aprecien su vida y luchen por ella.

Anita Robledo, dice: “Tengo un diagnostico de linfoma, es un cáncer al sistema linfático, me detectaron cuando yo tuve 17 años, terminé el tratamiento, me hice deportista, fui seleccionada de Pichincha y he ganado 11 medallas en tres competencias, gané oro absoluto en mi categoría, mi entrenador decía el próximo año te llevo al mundial, pero nunca llegó ese año; al año exacto de haber empezado la quimioterapia mi pierna empezó a secarse me dio una fibrosis progresiva lastimosamente ese ha sido un tumor, y me dieron el resultado y me dijeron otra vez que descanse, me enojé, me puse a llorar, a gritar, le dije a mi mamá ya estoy cansada, ya no quiero saber nada, quiero cortarme la pierna”.

Teresa Zambrano, Madre de Anita, dice: “Por que ha mi hija si todavía tiene una vida por delante, eso es lo que yo me pregunté, verle sufrir a mi hija, por que cuando ella dice mami me duele, es como le digo una puñalada, a mi me duele, a mi que me duela”.

Anita tomó la difícil decisión de someterse a una amputación de su pierna con la esperanza de que el cáncer no avance en su cuerpo, pero el tipo de cáncer que ella padece es recidivante es decir que puede volver en cualquier momento. Hace poco Anita fue diagnosticada con cáncer por tercera vez en menos de cuatro años pero a pesar de comenzar de nuevo las quimioterapias y ver que poco a poco está perdiendo su cabello, Anita no deja de soñar en ser medallista paraolimpica y convertirse en un ejemplo de valentía para aquellos que por mucho menos se piensan derrotados.

Anita, Gustavo y otros chicos de la Fundación se dedican a llevar esperanza y sobre todo mucha comprensión y amor a otros jóvenes que padecen de éste terrible enfermedad. En esta ocasión visitan a Jéssica Mendoza en su casa, una joven a quien hace dos años le diagnosticaron hidrocefalia y un tumor del diámetro de una naranja en el cerebro. Pasan horas conversando como adolescentes normales, haciéndose bromas y contándose sus sueños o tristezas.

Jéssica se dedica a hacer manualidades para venderlas y así poder comprar sus medicinas; en su caso son distintas, por que sirven sólo para calmar sus dolores, hace seis meses a Jéssica le dijeron que está en etapa terminal.

Jéssica, dice: “Yo no tengo cura, pero solo espero la voluntad de Dios, gracias a Dios con la Fundación he salido adelante, con el apoyo de los compañeros, el doctor, de todos de la Fundación”.

Jéssica ha ayudado a algunos de sus amigos de la fundación a irse al cielo en paz.

Simplemente escuchando lo que tienen por decir. Ella siente que estar desahuciado significa que no pueden hacer nada por salvarte médicamente, pero humanamente sí, y pide mejor atención para los pacientes como ella.

Jéssica, dice: “Siempre nos han tratado bien, pero ahora último que ya estoy como quien dice desahuciada es como que ya ni los doctores me quieren atender, no entiendo, es que no me siento desahuciada, yo me siento una persona como antes, así como cualquiera sana”.

Son jóvenes de entre 13 y 21 años que están llenos de energía, pero el cáncer les ha obligado a dejar de hacer las cosas que hacen los chicos a su edad, pero ellos le han encontrado otro sentido a su vida. La valoran, la aman, y se aferran a ella, pero también abrazan la muerte sabiendo que es una compañera que llegará en cualquier momento. En SOLCA encontramos a otro guerrero.

Dilan Alexander Chicango, dice: “A ver estaba un día muy bien, me fui al río, decían que esa agua era contaminada, tenía mucha sed, tomé un poco de esa agua y en noche empecé con dolor de piernas, pesadillas, escalofríos, al otro día me llevaron al Eugenio Espejo y me dijeron que era leucemia, que si no empezaba con la quimioterapia antes de un mes y medio, no me la ponían al instante me daban un mes y medio de vida, yo me sentía muy triste por que cosas que pasaban, sueños que tenía mi mami, la veía a ella triste, mis hermanos tristes, pensaba que todo lo que pasaba en la casa era por mi culpa, ni sabía de donde sacar fuerza, no había ninguna sonrisa, entonces mejor es venir a esta Fundación, me dieron fuerzas para luchar, ya me sentía mejor, hasta que recién no mas me dijeron que la leucemia se me había subido a la cabeza, para volverle a ganar tengo que tener más ánimos”.

Dilan hace un recorrido diario de dos horas en bus para llegar desde su casa en Cayambe hasta SOLCA. Cuando llega a su casa en la tarde en lugar de descansar Dilan va al colegio, porque el no quiere dejarse vencer por la enfermedad. Al principio no quería que visitemos su casa, porque en su inocencia Dilan sentía vergüenza de que veamos donde vive.

Dilan Alexander Chicango, dice: “Como ve hay animales que me gustan a mí mucho, el techo es de plástico, por eso no me gusta traer a nadie a mi casa, claro hace mucho frío en las madrugadas toca calentarme bien, arroparme bien para dormir sino amanezco con fuertes dolores de los huesos”.

Leonel Vallejo, Padre de Dilan, dice: “Vivimos en una forma, que no es una forma digna, ahora está con ese problema que se le subió la leucemia, le llegó a la cabeza, tiene la mitad de la vista perdida, solo mira por un solo ojo, me duele por que es un niño muy activo, muy inteligente, quisiera que mi hijo tuviera algo más digno, hasta que realmente logremos salir de esta situación”.

Nuria Chicango, Madre de Dilan, dice: “Hubiera visto lo que hizo en SOLCA, que quiere morirse, que lo dejemos, pues yo decía para morirnos juntos por que cuando el se pone así, a mí me pone mal”.

Dilan, no sólo ha tenido que sentir el tormento de la leucemia, sino también el dolor por la separación de sus padres, quienes al principio no encontraron una mano amiga que les ayudara a sobrellevar la enfermedad de su hijo, el sentimiento de culpa y su angustiosa situación económica acabaron con el matrimonio, caso que se repite en muchas parejas con hijos que padecen cáncer.

Gustavo Dávila, Fundación Jóvenes contra el Cáncer, dice: “El 60% de los padres que tienen un hijo con cáncer termina peleados fuertemente, separados o divorciados, por eso la Fundación busca con la sicoterapias apoyar a los jóvenes y muchas veces nos hemos ido más allá, a sus padres”.

Dilan sueña con ser actor de películas o un gran músico arriba de una tarima. Tiene una guitarra y aunque no la sabe tocar aún el dice que improvisa, que los sonidos le hacen bien a su alma cuando se siente triste, en especial cuando sus profesores y compañeros de colegio no lo comprenden o lo tratan mal sólo por el hecho estar enfermo.

Dilan Alexander Chicango, dice: “Algunos licenciados me tratan bien y otros no me hacen mucho caso por más que les diga que estoy mal ellos creen que yo lo hago por quedarme en la casa por vago”.

Por eso en la Fundación Dilan y su familia encuentran a verdaderos amigos que los escuchan, a quienes pueden hacer preguntas sobre la vida, sobre la enfermedad, y sobre todo que no los dejan caer.

Dilan Alexander Chicango, dice: “Uno de joven que es lo que quiere, andar de aquí para allá pasar los tiempos libres, y yo no puedo estar, en las quimioterapias pierdo mucho tiempo, pero viendo entre jóvenes entre gente que te conoce, tiene lo mismo sabes lo que tú sientes, te sientes como una persona normal, es una etapa dura la juventud, pero toca ponerle ñeque”.

Nuria Chicango, Madre de Dilan, dice: “Si son valientes por que mire que habiendo gente que se suicida, habiendo gente que hace tonteras sin pensar en su vida, y mírelos a ellos que luchan por su vida, si han sido un gran apoyo, un gran apoyo para mí”.

Dilan Alexander Chicango, dice: “En primer lugar yo les pediría un trabajo para mi mamá, mi papá, un trabajo para que ellos estén ahí, no quiero que luego digan no, su hijo está mal usted tiene que dejar el trabajo, pidiera también que me ayudaran a superarme en mis estudios yo quiero ser alguien en la vida par llegar a cumplir muchas cosas que les he prometido a mis hermanos, a mi mamá, tener también un poquito de ropa, que la tengo ya se me está quedando viejita y tener un lugar estable donde estar con mi familia”

Leonel Vallejo, Padre de Dilan, dice: “Primera vez que estoy haciendo algo así, se lo pido de todo corazón que lo ayuden que le den la educación que el está pidiendo y el techo que él quiere”

Cada uno de ellos necesita estudiar o trabajar, pero no lo piden como caridad, ellos a cambio de su ayuda venden artesanías o dan charlas motivacionales con el sólo fin de que conozcamos al gran guerrero que vive en cada uno de nosotros.

II PARTE


Entrar a las salas de quimioterapia en SOLCA es entrar a un mundo de gente valiente que batalla por su vida cada día. Los tratamientos pueden durar horas, días o meses enteros. Estar en este lugar es vivir con esperanza, pero también es vivir con el miedo constante de que llegue la muerte tarde o temprano.

Diana Pérez, dice: “Yo me acuerdo que escuchaba que dejaba de funcionar el respirador de un paciente que estaba a lado de mi habitación, yo pensaba se está muriendo, la próxima puedo ser yo, cuando uno se ve de frente con la muerte uno valora su vida, en ese momento yo no dormía, por miedo a morirme”.

La angustia de no saber si el próximo en morir será uno de ellos es lo que irónicamente los hace ser más fuertes. Pero el valor no sólo nace de su interior, gente como Emerson quien trabaja en la Fundación son quienes les dan ánimos para levantarse cada día y seguir en la lucha. Hace poco estos 40 jóvenes, fueron reconocidos con medallas a su gran valor e incluso aquellos que ya están en el cielo recibieron su medalla a través de sus padres. Los jóvenes de la fundación se autodenominan los gladiadores imparables por que dicen jamás dejarán de tener ganas de vivir.

Diego Guzmán, dice: “Siempre a un soldado, a un diplomático se lo recibe con medallas cuando vienen haciendo algún logro por el país, mientras que los chicos con cáncer que recibimos, una sonrisa, ni siquiera un abrazo, entonces esta es una forma simbólica de demostrar de que aún seguimos en la batalla, que no nos hemos dado por vencido y de que vamos a salir victoriosos”.

Si desea ayudar a la Fundación lo puede hacer con bonos de comida o supermercados, medicinas, vitaminas, o movilización, aparatos electrónicos usados como ipods o juegos de video para uso de los chicos durante las quimioterapias, y tickets para el teatro, conciertos o el cine. Ellos dicen que si tienes tiempo regala tu tiempo, si tienes dinero regala dinero, pero que recuerden que la gente de la Fundación no tiene dinero ni tiempo y aún así lo dan todo.

Diana Armijos, dice: “Quiero decirles a todos los jóvenes que están aquí presentes que no se echen a morir por un pequeño problema que tengan, mírenos a nosotros, ante le damos gracias a Dios por cada minuto de vida que nos da, valoren lo hermoso que tienen, por que nadie tenemos la vida comprada y nadie sabemos cuando nos vamos, aprovechen ahora que la tienen al máximo, sanamente y no se echen a morir por un pequeño problema que tengan. Gracias”.





Comentarios

 

Kevin Samuel Macìas Mosquera 2009-08-22 08:08:32
Felicito a los gladiadores por su agradecimiento a la vida y su buen corazon yo los admiro mucho por su union y organizacion de amistad recuerden que mientras hay vida habra esperanza ,tengan fe sean fuertes ,no apaguen su AMOR por que EXISTE ALGUIEN que puede solucionar su problema es JESUCRISTO el hijo de DIOS, no es religion es VIDA el puede sanarte cambiar sus vida solo si le buscan de Corazon ,por que del corazon viene las decisiones ;quisiera conocer donde es su fundacion y que si DIOS permite podria visitarlos pronto solo tengan fe en JESUCRISTO por que uds tienen propositos en este mundo ;yo estare ORANDO por uds DIOS salva no el hombre BENDICIONES att ksamuelmm@hotmail.com

Fer Renjifo 2009-01-21 11:58:57
hola muy buen reportaje felicidades por favor si lo repiten

Fer Renjifo 2009-01-21 11:58:00
por favor repitan el reportaje, estuvo muy interesante y algunas personas no lo han visto gracias



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