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Elena 2012-10-25 08:32:00
En contra del documental “La Esposa de Jesús” Tal fue el pecado del hombre que necesitábamos ser rescatados de la miseria y el pago fue infinito, bastaba con que Jesús con una simple mirada pudiera perdonarnos, pero El no se dejó de ganar en generosidad y quiso enviar a su único hijo a vivir como nosotros, nació en la pobreza absoluta y con eso nos enseña el desprendimiento de las cosas de la tierra, trabajó como carpintero y con eso nos enseña a que debemos ser ganar la vida con trabajo digno, lloró cuando murió su amigo Lázaro y nos enseña su parte humana y sensible y se enojó cuando los mercaderes estaban en la Iglesia vendiendo.. Fue un hombre como nosotros para dejarnos ejemplo a seguir. En la última Cena instituyó la Santa Eucaristía y fue ahí donde quiso quedarse, no como un simple recuerdo en una fotografía, sino vivo en cada uno de los Sagrarios del mundo. Cuánto bien pasó haciendo Jesús en su vida pública y cuántas gracias no recibiremos al recibirlo debidamente en cada Misa.
Los invito a leer el catecismo de la Iglesia Católica donde claramente se explica la doctrina y afianza nuestra Fe.
http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2a3p1_sp.html#III%20Verdadero%20Dios%20y%20verdadero%20hombre
Punto 457 El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: "Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10). "El Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo" (1 Jn 4, 14). "Él se manifestó para quitar los pecados" (1 Jn 3, 5):
«Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado?» (San Gregorio de Nisa, Oratio catechetica, 15: PG 45, 48B).
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